13 noviembre 2014

Reto semanal : reducir los azucares añadidos

Desde que me propuse bajar de peso y hacer mas ejercicio , mi cuerpo parece estar empecinado en llevarme la contraria:
me muevo mas ,como igual ,pero he llegado a los 87 kilos de peso ,algo exagerado para mi 1,61 de altura ,por suerte mi complexión física  hace que ópticamente no los aparente , pero mi cuerpo en general y mis piernas en particular si notan los efectos de mover el exceso de peso  , ademas cada vez tengo mas problemas respiratorios, circulatorios y menos energía .
Mi medico ya no sabe que hacer conmigo ,por que teóricamente estoy bien , las analíticas son perfectas y aparte de mis quejas por los dolores ,lo único que ha cambiado es la hipertension ,pero lo que le extraña es que con mis antecedentes familiares ,no haya aparecido hasta ahora .
Nos hemos propuesto ir probando cambios para ver si damos con el origen del problema , he encontrado el articulo que viene a continuación y he decidido probar paulatinamente a ingerir menos azucares ,mal no me hará y si mejoro eso que llevo ganado .
Así que esta semana  el reto consiste en ir reduciendo la cantidad de azúcar añadido hasta ir lo eliminando de mi dieta , soy super golosa , para mi es un reto dificil ,pero si he logrado eliminar el café ,creo que podré hacerlo. Si tal como dice el articulo aumenta mi energia y disminuyen los problemas respiratorios de tipo alérgico , podre hacer ejercicio sin asfixiarme y me evitare tomar antihistaminicos que me dejan "muerta" .
Eso si no creo que me vuelva tan fanática que mire cada etiqueta , eliminaré refrescos, bollería , zumos industriales , ...  y algunos productos más .
Ya iré contando los progresos de este reto y planteando nuevos retos

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MI FAMILIA DEJÓ DE CONSUMIR AZÚCAR POR 1 AÑO Y ESTO FUE LO QUE PASÓ  
Por Eva O. Schaub
Érase una vez una época en la que yo era sana – o al menos pensaba que lo era.
Naturalmente me faltaba la energía suficiente para terminar con el día, pero con todos los anuncios en la televisión promocionando bebidas energéticas para las masas cansadas de los Estados Unidos, siempre asumí que yo no era la única que sufría. Y, por supuesto, todo el mundo en mi familia temía las temporadas de resfriados y gripe, pero también pensé que al llegar enero, todas las personas desarrollan algún grado de enfermedad.
Al menos eso es lo que pensaba hasta que empece a escuchar nueva información inquietante, sobre los efectos del azúcar. Según varios expertos, el azúcar es lo que está causando que muchos estadounidenses tengan sobrepeso y enfermedades. Cuanto más pensaba en ello, esta nueva información empezó a tener sentido para mí – un montón de sentido. Uno de cada siete estadounidenses tiene síndrome metabólico.Uno de cada tres estadounidenses es obeso. La tasa de diabetes se ha disparado y las enfermedades cardiovasculares son la causa de mortalidad número uno de Estados Unidos.
Según esta teoría, todas estas enfermedades y muchas otras se pueden asociar con la presencia de este gran tóxico en nuestra dieta … el azúcar.

 Una idea brillante
Tomé todo este conocimiento recién descubierto y formulé una idea. Quería ver cuan difícil sería para nuestra familia – mi marido, nuestras dos hijas (de 6 y 11) y yo – pasar todo un año sin consumir alimentos con azúcar añadido. Cortamos de nuestra dieta cualquier alimento con azúcar añadido, ya fuera azúcar de mesa, miel, melaza, jarabe de maple, agave o jugo de frutas. También se excluyó cualquier cosa hecha con edulcorantes o alcoholes de azúcar. A menos que la dulzura fuese original en el alimento (por ejemplo, una pieza de fruta), no lo comeríamos.
Una vez que empezamos a buscar, encontramos el azúcar en los lugares más increíbles: tortillas, salchichas, caldo de pollo, ensaladas preparadas, fiambres, galletas, mayonesa, tocino, pan, e incluso en fórmula para bebés. ¿Por qué añadir toda esta azúcar? Para hacer estos artículos más agradables al paladar, preservar por más tiempo los alimentos, y abaratar la producción de alimentos empacados.
Llámenme loca, pero evitar azúcares añadidos durante todo un año me parecía una gran aventura. Tenía curiosidad de lo que sucedería. Quería saber cuan difícil iba a ser y qué cosas interesantes podrían suceder. ¿Cómo iba a cambiar mi forma de cocinar y hacer compras?
Después de haber realizado mi investigación estaba convencida que eliminar el azúcar nos haría todos más saludables. Lo que no esperaba fue cómo el hecho de no comer azúcar me hizo sentir mucho mejor de una manera muy real y tangible.
 Un año sin azúcar más tarde…
Era sutil, pero perceptible: cuanto más tiempo pasaba sin comer azúcar añadido, me sentía mejor y con más energía. Y por aquello de las dudas, algo que sucedió confirmó la conexión entre dejar el azúcar añadido con sentirme mejor: el cumpleaños de mi marido.
 Durante nuestro año de NO azúcar, una de las reglas era que como familia, podríamos tener al mes, un postre con contenido de azúcar y si era el cumpleaños de alguno de los miembros de la familia, este lo podía elegir.
Por ahí de Septiembre ya notamos nuestros paladares cambiados y poco a poco, empezamos a disfrutar menos de nuestro postre mensual.
Pero cuando nos comimos el decadente pastel de varias capas con crema de banano que mi marido había solicitado para la celebración de su cumpleaños, yo sabía que algo nuevo estaba ocurriendo. No sólo no me gustó mi rebanada de pastel, ni siquiera la pude terminar. Tenía un sabor extremadamente dulzón para mi paladar ahora sensible, hizo que mis dientes dolieran,  mi cabeza comenzó a latir con fuerza y mi corazón empezó a acelerarse… Me sentía muy mal.
 Estuve tumbada en el sofá con la cabeza apunto de estallar, por una hora antes de empezar a recuperarme. “Caray”, pensé “El azúcar siempre me hizo sentir mal, pero debido a que estaba en todas partes, nunca lo realicé”.
Después que nuestro año sin azúcar añadido terminó, conté las ausencias de mis hijos en la escuela y las comparé con años anteriores. La diferencia fue dramática. Mi hija mayor, Greta, pasó de 15 ausencias en el año anterior, a sólo dos.
Hoy en día, habiendo pasado ese año, la forma en que comemos es muy diferente. Apreciamos el azúcar en cantidades drásticamente más pequeñas, lo evitamos en los alimentos diarios (en el que no debería estar en primer lugar), y guardamos el postre para momentos muy particulares. Mi cuerpo parece estar dándome las gracias por ello. No me preocupo por quedarme sin energía. Y cuando aparece la temporada de gripe, ya no siento la necesidad de esconderme con mis hijas debajo de la cama. Si nos enfermamos sabemos que nuestros organismos están mejor equipados para luchar, nos enfermamos menos y nos recuperamos más rápidamente. Para mi sorpresa, después de nuestro año sin azúcar, todos nos sentimos más sanos y fuertes. Y eso no es nada despreciable.



Este artículo apareció originalmente en EverydayHealth.com: My Family Stopped Eating Sugar for a Year and This is What Happened.

5 comentarios:

Genín dijo...

Pues hay que seguir cuidándose :)
Besos y salud

mariajesusparadela dijo...

Ánimo. Si quieres, puedes.

Chela dijo...

Las descripciones que haces de ti misma parece que fueran mías, ¡igualito! aunque no tanto el tema de la respiración. Peso igual que tu y mido cuatro centímetros menos (he "encogido" estos últimos años). Yo no tomo bebidas gaseadas ni bollería pero si miel y chocolate, y si creo que el resto del azúcar viene en los alimentos que compramos, aunque creamos que son salados, para darles más sabor y crearnos adicción. ¡Me ha venido muy bien esta página tuya y la que nos has incluido en ella para proponerme lo mismo! Mis piernas cada vez están peor de la artrosis y el peso no ayuda nada ¡todo o contrario!
Bueno, empiezo ya mismo.
Un abrazo y ya nos volveremos a contar.¡suerte!

Papa Cangrejo dijo...

Si que se puede, y sé que puedes. Ánimo

Carlos dijo...

I tant que pots que decimos por aquí... Claro que puedes. por supuesto sin duda.
Adelante.