03 mayo 2011

compartiendo pensamientos con el "folio" en blanco


Foto de Jesus del Rio



Hay días que el "folio" en blanco es un amigo que asimila todo lo que le cuentas, las penas y alegrías, incluso los disparates más grandes, que soltamos en momentos de mucha euforia o desesperación, un amigo que comparte sueños, ilusiones,..desengaños y hasta las lágrimas .

Pero hay otros días que ese espacio en blanco es un ser extraño, al que cuesta contar, hasta lo más sencillo, esos días no surgen espontáneamente las palabras y cuando lo hacen no parecen querer estar juntas, entonces me invade una sensación de desasosiego, ya que, a la vez, siento la necesidad de rellenar ese espacio yermo, con esas sensaciones que hay dentro de mí y que están deseando ser escritas.

Ahí comienza la parte más complicada, lograr poner un mínimo de orden en mi caos interno, al menos el necesario para que fluyan las emociones y sentimientos de forma suave, sin obstáculos que las desborden de su cauce y así, impidiendo que el resultado final sea un desastre difícil de reparar.

Ya que el poder de la palabra escrita es aún mayor que el de la palabra hablada, pues esta última cuenta con el factor de que muchas veces, la memoria es más efímera que la tinta y por lo tanto, su influencia también.

Aunque, ya sabemos que lo que pensamos, es lo que hará que alcancemos determinadas cosas o situaciones, lo que escribimos y releemos es lo que logra que esos deseos aumenten su importancia en nuestra mente y por lo tanto, sean más posibles de realizar.

Cuando va ganando el pesimismo recuerdo una película que vi hace poco, se titula "Corazón de tinta", en la que el protagonista tiene el don de transformar en reales, a los personajes del texto que lee en voz alta, entonces me planteo si realmente desearía que se volviesen reales los sentimientos que he escrito y así me "obligo" a buscar otra forma de expresarme e incluso de ver lo que me ocurre.

Muchas veces los pensamientos negativos se hacen dominantes, porque sólo vemos lo malo que hay a nuestro alrededor, pero hasta en la peor racha, siempre hay algo bueno, que nos ayuda para tener algún pensamiento positivo.

Busquemos sobre todo en las pequeñas cosas diarias, la sonrisa de una dependienta al atendernos, el llegar a la estación a la vez que el tren /metro, encontrar un aparcamiento cerca de donde vamos, una nube con una forma extraña,...Por eso es una buena idea, acordarse de sonreír, no sólo causamos sensaciones positivas a alguna de las personas que no están mirando, también a nosotros mismos.